La alta dirección ha implementado y mantiene de manera efectiva el Sistema de Gestión Integrado (SGI) conforme a las normas ISO 9001:2015 (Calidad), ISO 14001:2015 (Ambiental) e ISO 50001:2018 (Gestión de la Energía). Este compromiso se evidencia mediante el liderazgo activo, asignación adecuada de recursos, establecimiento claro de políticas, definición de responsabilidades y promoción constante de la mejora continua en todos los niveles organizacionales.
Liderazgo y Compromiso
La alta dirección de la organización demuestra su liderazgo y compromiso con el Sistema de Gestión de la Calidad (SGC) mediante su participación activa en la implementación, mantenimiento y mejora continua del sistema. Este compromiso se refleja en el apoyo a la política de calidad, la asignación de recursos adecuados, y la involucración en la evaluación y mejora de los procesos que afectan al desempeño de la calidad en la organización.
La alta dirección ha definido y comunicado la política de calidad, asegurándose de que esté alineada con la estrategia y los objetivos generales de la organización. Esta política se revisa periódicamente para garantizar su adecuación y efectividad.
Los objetivos de calidad establecidos por la alta dirección están alineados con la política de calidad y se revisan regularmente para garantizar su cumplimiento. Los objetivos son medibles y tienen plazos definidos para su logro.
La alta dirección asegura que se asignen los recursos necesarios para la implementación y el mantenimiento del SGC, incluyendo recursos humanos, financieros y tecnológicos.
La alta dirección participa activamente en la evaluación del desempeño del SGC, revisando los resultados de las auditorías internas, los informes de gestión, y las evaluaciones de desempeño de los procesos.
El liderazgo de la alta dirección es fundamental para el éxito del Sistema de Gestión Integrado. A través de su compromiso visible y activo, se establece una cultura organizacional que promueve la calidad, la protección ambiental y la gestión eficiente de la energía, integrando estos aspectos en la estrategia general de la organización.
Mediante el compromiso visible de la alta dirección, la definición clara de políticas, la asignación de recursos adecuados y la participación activa en la revisión y mejora continua de los sistemas de gestión.
La Dirección es responsable del liderazgo del SGI, con el apoyo del Comité de Gestión Integrada y los responsables de cada área funcional.